Malcolm y Martin: dos visiones sobre la violencia

Mar 29, 2020

Sebastián Herrera

Sebastián Herrera

Editor y autor

Amante del Hip Hop, politólogo y escritor. Co-director y cofundador de Diáspora 15-20.
Africanía en mi escritura, liberación en mi premura.

Dos de los más grandes líderes afroamericanos y activistas por los derechos civiles de la población negra en Estados Unidos, se encontraron sólo una vez. Fue en marzo de 1964, en Washington, durante el debate del Senado sobre la Ley de Derechos Civiles.

Igualmente, en sus posturas coincidieron poco: uno musulmán y el otro cristiano, sostuvieron ideas casi antagónicas sobre el papel de la violencia para conseguir victorias y transformaciones políticas. Malcolm fue asesinado un año después de este único encuentro; Martin corrió la misma suerte en 1968.

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Martin Luther King Jr. y Malcolm X, en su único encuentro. Tomada de: www.dallasnews.com

Al final de la memorable película ‘Do the Right Thing’ (‘Haz lo correcto’, 1989), escrita, dirigida y protagonizada por Spike Lee, el director cierra con dos reflexiones alrededor del ejercicio de la violencia.

La primera, de Martin Luther King Jr., fue pronunciada en una conferencia en la Universidad de Oslo, al día siguiente de haber recibido el Premio Nobel de Paz, en diciembre de 1964:

“La violencia como una forma de lograr la justicia racial es a la vez poco práctica e inmoral. (…) No resuelve ningún problema social: simplemente crea nuevos y más complicados. La violencia no es práctica porque es una espiral descendente que termina en destrucción para todos. Es inmoral porque busca humillar al oponente en lugar de ganar su entendimiento: busca aniquilar en lugar de convertir. La violencia es inmoral porque prospera en el odio en lugar del amor. Destruye la comunidad y hace imposible la hermandad. Deja a la sociedad en un monólogo en lugar del diálogo. La violencia termina derrotándose a sí misma. Crea amargura en los sobrevivientes y brutalidad en los destructores.”

 

La segunda, de Malcolm X, fragmento de un discurso para las y los voluntarios de los Cuerpos de Paz, fue dicha en el mismo mes y año que la de Martin:

Creo que hay muchas personas buenas en Estados Unidos, pero también hay muchas personas malas en Estados Unidos y las malas son las que parecen tener todo el poder y estar en la posición para bloquear las cosas que tú y yo necesitamos. Por tal motivo, tú y yo debemos preservar el derecho de hacer lo que sea necesario para poner fin a esa situación. Y no significa que yo defienda la violencia, pero al mismo tiempo, no estoy en contra del uso de la violencia en defensa propia. Ni siquiera la llamo violencia cuando es defensa propia, la llamo inteligencia.

 

Dos visiones enfrentadas, en el seno de un mismo movimiento que clamaba por derechos negados al interior de la sociedad estadounidense, esa que se mostraba al exterior como ejemplo de democracia y libertad. ¿Qué factores contribuyeron a moldear estos pensamientos en Malcolm y Martin?

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Portada de ‘Do the Right Thing’ (‘Haz lo correcto’, 1989).

Nombres y caminos distantes

Los dos cambiaron sus nombres de nacimiento.

El padre de Martin, el señor King, era pastor de la Ebenezer Baptist Church, en Atlanta. Su nombre entonces era Michael King y el de su hijo Michael King Jr., hasta 1934, año en que la iglesia le delegó un viaje al extranjero. Visitó Berlín y allí conoció directamente la vida y obra de Martín Lutero, fraile y precursor de la Reforma Protestante que daría lugar a una escisión al interior del catolicismo, iniciando la vertiente eclesial conocida como protestantismo. Al regresar de dicha travesía, según datos biográficos, Michael King había quedado asombrado por el legado de Lutero, hasta el punto de cambiar su nombre y el de su hijo, en ese mismo año.

No obstante, este cambio no fue formalizado sino hasta que Martin Luther King Jr. fue adulto. Él mismo se convenció de llevar este nombre, como su padre, e hizo que lo llamaran así en todos los ámbitos.

En el caso de Malcolm, llevó el apellido de su padre, Earl Little, hasta que se convirtió al Islam, estando en prisión. En adelante se llamaría Malcolm X.

En su autobiografía, Malcolm sostuvo que había adoptado la X, al igual que muchos de los musulmanes negros, porque representaba esa incógnita frente al apellido africano que nunca conocería: “Para mí, mi X reemplaza el apellido de esclavo que un demonio de ojos azules, llamado Little, había impuesto a mis antepasados ​​paternos”.

Este podría ser el primer contraste: un nombre cristiano, en honor al iniciador de la vertiente dentro de la que se encontraban los bautistas, como el pastor Martin, frente a un apellido que confrontaba la herencia colonial y esclavista de Europa sobre África y América, que se cimentó gracias al cristianismo.

Su infancia y entorno familiar definieron notablemente sus convicciones. Ambos nacieron en el seno de familias negras que a su vez estaban en la periferia de una sociedad racista, así que ambos tuvieron que presenciar, desde muy temprana edad, episodios violentos por el color de piel y apariencia de sí mismos y de sus parientes.

Sin embargo, Martin Luther King Jr. creció en una comunidad religiosa que, gracias al prestigio de su padre como pastor y a la cohesión que lograba a su alrededor, le permitió experimentar cierto apoyo fraterno con el que él, su familia y demás integrantes de la Ebenezer Baptist Church resistían la discriminación racial, las penurias económicas y la violencia.

La historia de Malcolm X fue otra: nacido en una numerosa familia de más de siete hijos, que vivió entre los estados de Nebraska, Wisconsin y Michigan, sufrió el asedio de los supremacistas blancos desde que era un niño.

Precisamente, esa continua mudanza se debió a los intentos de escapar del grupo supremacista Black Legion, quienes perseguían a su padre. Earl Little era un cristiano bautista, seguidor de Marcus Garvey y activista local. La persecución los obligó a huir dos veces antes de que Malcolm llegara a cumplir cuatro años. Esto finalmente no evitó que aquella organización incendiara su casa en Michigan, en 1929. Dos años más tarde, Earl murió en un confuso suceso, en los carriles del tranvía.

La policía afirmó que había sido un infortunado accidente, producto de la imprudencia del señor Little al cruzar la vía y así quedó consignado oficialmente. Pero su esposa y la comunidad negra sospechaban que había sido un asesinato ideado por la Black Legion, dadas las inconsistencias alrededor del hecho y el hostigamiento previo de los racistas.

Años después del fallecimiento de Earl, la madre de Malcolm sufrió un colapso mental a causa de ésta y otras adversidades personales, por lo que tuvo que ser internada en una institución psiquiátrica. Sus hijos fueron separados y remitidos a distintos orfanatos y hogares.

Experimentar infancias tan opuestas fue otra brecha que produciría nociones distantes en los futuros líderes negros.

 

 

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Portada del libro infantil ‘Malcolm Little: The Boy Who Grew Up to Become Malcolm X‘ (Malcolm Little: El niño que creció hasta llegar a ser Malcolm X), escrito por su hija Ilyasah Shabazz, en 2014.

Prisión, formación y liderazgo

En medio de la comunidad bautista, Martin Luther King Jr. se convenció de su vocación pastoral y hacia allí encaminó sus esfuerzos. Por su parte, Malcolm X transcurrió su adolescencia de ciudad en ciudad, obteniendo trabajos temporales y mal pagos. Incursionó en la ilegalidad neoyorquina a través del tráfico de drogas y el hurto. En Boston se asoció con una banda local para organizar robos de mayor envergadura. Fue arrestado en flagrancia, en 1946.

En 1948, mientras Martin recibía el título de licenciado en sociología de Morehouse College, Malcolm cumplía una condena de diez años en una prisión de Massachusetts, por cargos relacionados con hurto y posesión de armas. Encarcelado, desarrolló un ávido gusto por la lectura, embrionario en sus años de secundaria. Tiempo después contaría que pasar varias horas inmerso en las páginas de los libros, satisfaciendo la curiosidad, le generaba la sensación de estar en libertad.

Justo en esta temporada de aprendizaje autodidacta, su hermano Reginald le empezó a hablar de la organización de musulmanes negros, Nation of Islam (NOI). También le comunicó que sabía cómo ayudarlo para que saliera de la cárcel antes de tiempo. Su aversión por la religión hizo que Malcolm fuera inicialmente reacio al tema, pero luego fue atraído por los postulados de dicha corriente y por la idea de reducir su período de encierro.

Entretanto, Martin continuaba su senda profesional para llegar a ser pastor bautista. Después de su primera licenciatura, ingresó al Crozer Theological Seminary y allí permaneció tres años, hasta conseguir el diploma de Licenciado en Divinidad. Con una beca obtenida cuando terminaba su estadía en el seminario, se matriculó en Boston University para realizar sus estudios de doctorado en teología sistemática. Fue durante esta residencia doctoral que conoció a Coretta Scott, su futura esposa. En 1955, casado y con Coretta embarazada, recibía el título de doctor.

Un año antes de esto, Martin había comenzado a ser pastor en la Dexter Avenue Baptist Church de Montgomery. Finalizando el año en que se doctoró, jugó un papel fundamental como uno de los dirigentes del célebre boicot de buses en la ciudad sureña, cuyo antecedente fue el digno acto de rebeldía de Rosa Parks. Puede considerarse dicho suceso como el inicio de su activismo.

Malcolm había sido liberado en 1952. Inmediatamente recobró su libertad, fue a conocer en persona a Elijah Muhammad, cabeza máxima de la Nación del Islam. Pronto le fueron encomendadas tareas dentro de la organización y los dos años siguientes, se encargó magistralmente de establecer y ampliar varias mezquitas alrededor del país, siendo elegido ministro del Templo No. 7, ubicado en New York.

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El estudiante Martin Luther King Jr., en BU. Tomada de: www.bu.edu

Un sueño y dos vías

Es errado creer que Martin Luther King Jr. defendió el pacifismo y la vía no violenta porque nunca vivió la crudeza de la opresión directamente. Su casa también fue incendiada, no cuando era niño sino en 1956, en medio el boicot de buses de Montgomery. Lo hicieron los racistas de la ciudad, como represalia por su liderazgo y el éxito de aquella manifestación negra. También fue arrestado varias veces y encarcelado por cortos períodos de tiempo, como respuesta oficial y represiva por encabezar numerosas protestas en distintos estados, como las conocidas jornadas en Birmingham.

¿A qué se debía esta férrea convicción de Martin sobre la eficacia y justeza de no usar la violencia, ni siquiera como respuesta? Fue plantada por los preceptos cristianos al interior de su familia y su comunidad, abonada durante su adolescencia y consolidada en su formación académica, especialmente en Boston, donde uno de sus profesores lo instruyó en los planteamientos de la ‘protesta no violenta’ de Gandhi. King combinó estas concepciones con las enseñanzas de Jesucristo acerca del amor a los enemigos, la capacidad de soportar dócilmente las injusticias y la fraternidad entre seres humanos.

Sin embargo, tampoco es acertado afirmar que aguantó sin respuesta o confrontación alguna el racismo, la miseria y los abusos constantes contra la población afroamericana. Hay varios ejemplos de su incansable lucha por conquistar los derechos que eran negados para su pueblo. Pero en el fondo, él confiaba en la integración racial, en la posibilidad de convivir tolerantemente como una sola gran nación, en la bondad blanca para eliminar las barreras que impedían que las y los afroamericanos fueran considerados y tratados como seres humanos. Así lo demostró en su más célebre discurso ‘I Have a Dream’, frente al Lincoln Memorial, al cierre de la Marcha en Washington por Trabajo y Libertad, en 1963. Sus palabras iniciales de denuncia e indignación finalizaron con un tinte optimista y esperanzador, divisando un horizonte donde “todos los hijos de Dios” sin distinción racial, étnica o religiosa, se unirían y reinaría la libertad.

Malcolm dudaba de esta recomposición y reconciliación futuras. Es más: no las quería. En primer lugar, como musulmán negro y seguidor de las enseñanzas de la Nación del Islam, señalaba que el cristianismo había sido la religión impuesta a la población negra esclavizada por sus amos. Además, no creía en la integración racial y sabía que ésta no funcionaría, pues los blancos no estarían dispuestos a reparar las injurias causadas durante siglos contra sus hermanos y hermanas.

Él era partidario de una corriente de ideas políticas que se había propagado entre la diáspora africana, la cual defendía la repatriación y el retorno a África como la solución ideal para todos los agravios de la colonización, el secuestro masivo y la esclavización de millones de habitantes del continente originario. Mientras esto algún día era posible, la medida transitoria no podía ser la integración forzada. Es difícil saber si apoyaba aquella propuesta separatista, donde los afroamericanos ocuparían un nuevo país en el sur de Estados Unidos. Malcolm reconsideró varias de sus concepciones después de su ruptura con la Nación y de su peregrinación a La Meca. No obstante, fue implacable en su prédica de la autodefensa como recurso válido, en su acusación contra el hombre blanco por la brutalidad con que trató a sus ancestros y con que trataba a sus contemporáneos.

Si hay una frase recurrente en el discurso de Malcolm, es “por cualquier medio necesario”. Con esto se refería a que no había que desechar ninguna opción táctica en la pugna por transformar la dramática situación de millones de afroamericanos y afroamericanas. Incluso si la táctica tenía que ser violenta. X argumentaba que esta sumisión pacífica a la dominación era producto de haberla sufrido durante siglos, hasta naturalizarla.

Esta naturalización también fue efectiva gracias a que, durante el secuestro y la esclavización, los europeos habían roto los lazos de solidaridad de la población africana. A través de diversas estrategias, minaron la confianza y hermandad de quienes les servían, hasta hacerlos competir y rivalizar entre sí. Malcolm explicó muy bien este fenómeno en su comparación entre “negros de casa” y “negros del campo”, evocando la época en que la esclavitud era permitida legalmente. Los primeros vivían más cerca del amo, comían mejor y vestían mejor, dormían en la misma vivienda que él, aunque seguían siendo esclavos. Esta leve mejora los había hecho querer al amo, cuidarlo y defenderlo, viendo en los negros del campo una amenaza que debían contener. Los del campo, por su parte, soportaban las peores condiciones de subsistencia y los tratos más inhumanos. No tenían nada que perder. Odiaban más al amo con cada latigazo que recibían. Soñaban cada mañana y cada noche con la rebelión o el escape.

Declaró que era un ‘negro del campo’ y que en el presente existían todavía esas dos clases de negros. Entonces, ¿consideraba a Martin un ‘negro de casa’?

Martin nunca fue tan punzante y mordaz, por eso ganó la aprobación de varios gobernantes y políticos del país, incluyendo al presidente John F. Kennedy. Posiblemente por eso también ganó el Nobel de Paz, sin demeritar sus logros y facultades. Sus palabras producían cierto remordimiento en la comunidad blanca, pero no tanta incomodidad. Malcolm incomodaba, no le importaba ser impopular y polémico, hacía electrizar a sus seguidores y enardecer a quienes inculpaba por los vejámenes sufridos.

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X en uno de sus discursos en New York, en 1964. Tomada de: www.gettyimages.es

El final de su vida estuvo lleno de constantes ataques. Él y su familia fueron constantemente amenazados por racistas, supremacistas blancos, líderes de derecha y por integrantes de la Nación del Islam. Días antes de su asesinato, su residencia en Harlem fue atacada e incendiada. Sabía que moriría violentamente, se lo advertían a diario. Y así sucedió, cuando realizaba una intervención ante el público congregado en el Audubon Theatre and Ballroom, el 21 de febrero de 1965.

Martin, sin tantos asedios previos y con muchos menos enemigos, también fue asesinado. El 4 de abril de 1968, en Memphis, se apagaba la vida del carismático líder, que defendió el pacifismo hasta el último día.

¿Qué es lo correcto?

El legado de estas dos figuras parece preguntarnos eso. Mookie, el personaje principal de la película de Spike Lee, nos invita a la misma reflexión. Y de ella se desprenden más preguntas.

¿Es correcta la violencia? ¿El pacifismo detiene el ciclo de violencia e inaugura un tiempo de diálogo? La violencia ha sido expuesta como un rasgo bárbaro, incivilizado, premoderno, sinónimo de atraso. Si esto es cierto, ¿por qué el hombre blanco, que se considera racional y desarrollado, cometió las peores atrocidades en América, África y Asia?

Occidente también destruyó parte del mundo con dos grandes guerras en el siglo XX. ¿Qué puede decirnos sobre no ser violentos? Quienes nos llamaron salvajes, ¿no fueron los mismos que violaron, asolaron, destruyeron, sometieron y exterminaron nuestros pueblos?

¿La violencia es inherente al ser humano? La historia de la humanidad exhibe innumerables hechos violentos: guerras, conquistas, genocidios y magnicidios que antecedieron a la Modernidad. Sin embargo, desde la colonización que empezó con la invasión a América y con todos los continentes interconectados, la dominación occidental adquiere una dimensión mundial, que ha provocado múltiples conflictos alrededor del globo. ¿Quiénes comenzaron el ciclo de violencia que hoy azota al planeta entero?

Si la violencia es condenada por quienes la ejercieron de forma prolongada y atroz, ¿será porque siempre han temido que sus víctimas la usen contra ellos? En la crisis actual, quienes controlan la economía global han demostrado poco o nulo interés por las vidas más vulnerables, ¿la respuesta masiva frente a esta apatía capitalista será y deberá ser violenta?

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Martin en 1964. Tomada de: www.nobelprize.org

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