Mary Hellen: El rap en cuerpo de mujer

May 3, 2020

Por: Diego Firmiano.

 

En el mundo del rap, consolidado mayormente por hombres, la antioqueña Mary Hellen sobresale. Una artista de la ‘old school’, que en el año 2002 tuvo el privilegio de lanzar el primer disco de rap en Colombia hecho por una mujer y quizá por eso la llamanLa primera dama del Hip Hop en Colombia’. Aunque por supuesto, este título ya lo ostentaba Melissa Contento, integrante de la agrupación bogotana Gotas de Rap.

Mary Hellen ha estado enfocada en la música desde joven y no ha perdido el rumbo. Así es que decide estudiar en la Escuela Superior Tecnológica de Artes Débora Arango de Medellín, donde aprende saxofón y perfecciona, con disciplina, su técnica vocal. Ese mismo registro único y melódico que miles de seguidores disfrutan en canciones como ‘El arriero’, ‘Idioma Universal’, ‘El Dulce’ y otros temas.

Conversé con ella y me dijo que en los años noventa no había mucho rap en el país. Y acierta, porque los primeros grupos capitalinos fueron Contacto Rap, La Etnnia y Gotas de Rap; en Medellín, según Mary Hellen, ya se reunían algunos jóvenes en plazas públicas a improvisar o ‘hacer freestyle’, también existían ya Rulaz Plazco, Pimpo y Teo, Laberinto E.L.C. y otros.

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Tomada de Revista Comfama.

Adelante.

¿Qué significa el rap para usted?

Realmente es toda mi vida. Desde que ese género influyó en mi vida y lo acepté, puedo decir que empezó mi carrera como artista. Lo escuché, lo sentí y la verdad, no lo tomé como una moda más, sino como un estilo de vida. Y acá estoy.

 

Ser mujer rapera en los años noventa en Colombia, ¿era un impedimento social?

Siempre he creído que cuando se trabaja con responsabilidad y dignidad, se corta la barrera del género. En mi caso fue así. Es decir, empecé a trabajar mostrando continuidad y disciplina. Elementos que hasta ahora conservo. Nunca me sentí inhibida por el hecho de ser una mujer, en un género que normalmente es de hombres. De ahí que todo esté más ligado al trabajo y al esfuerzo del artista, que a la condición sexual. Fue una época dura, es cierto, pero acá estoy.

 

Pregunto, porque en los años noventa había pocas mujeres en el escenario, quizá Melissa Contento, de Gotas de Rap. Luego la vimos cantando con El Chonta, La Tribu Omerta y otros grupos. Eso fue fenomenal.

Pues la verdad tuve mucha suerte porque de alguna manera, como usted dice, no había muchas mujeres haciendo esto. Y si retrocedo la película, puedo ver que conté con el apoyo de gente involucrada en el medio, es decir con “todos los hombres”. Ellos siempre me han incentivado y lo siguen haciendo.

¿Quiénes fueron sus primeros apoyos en Medellín?

Fue un muchacho llamado Quimi. También la Tribu Omerta y K-Music con Kiño. Ellos fueron fundamentales. Cuando llego a K-Music, puedo publicar mi primer disco y siento por primera vez que la industria se toma en serio y se invierte en ella.

 

¿Y empezó como solista o inicialmente se integró a un grupo?

No, de hecho trabajé con varios grupos. Inicié con La nada, donde estaba Quimi, el que mencioné previamente. Él me permitió hacer instrumentales y crear música propia. Después pasé a un grupo llamado AM Girls. Luego trabajé con dos chicas: Luz Dary y Cristina, con las cuales conformé la agrupación llamada Las hermanas calle. Y finalmente, me consolidé como solista en el año 2002. Fue el tiempo en el que lancé el primer disco de rap en Colombia hecho por una mujer.

 

Y ese tema noventero llamado ‘Dolor’, a dúo con El Chonta, ¿fue para concientizar o sólo una campaña social en Medellín? Porque todavía gusta mucho, o al menos es un clásico del rap en Colombia.

Nosotros con la música narramos situaciones. Pretendemos mostrar la realidad de nuestra ciudad. Esa es una de las ventajas del rap, el narrar las vivencias y contar los hechos. Eso pasó con este tema. A propósito, los invito a verlo en YouTube, ya que tiene un mensaje vigente que necesita ser escuchado.

Tomado de Revista Comfama.

Desde su perspectiva, ¿cómo ha sido la evolución del rap en el país desde los años ochenta hasta el día de hoy? Hablo del underground, el hardcore, hasta el estilo comercial y sus derivados.

La cultura ha adquirido mucha fuerza, tanto en Colombia como en Latinoamérica. Acá en el país se hace el Festival Hip Hop al Parque. Esa iniciativa es una plataforma para artistas nacionales y también internacionales. Allí se tiene la oportunidad de disfrutar cantantes con los que una creció y vibró.

Y respecto a la evolución musical, sinceramente, parte del trabajo duro. Hay gente que lleva mucho tiempo haciéndolo con fuerza y disciplina y hasta hoy perduran.

Entonces cada vez se profesionaliza la industria que, además, va creciendo exponencialmente. Un hecho clave, ya que el comercializar los sonidos, se permite a los artistas de rap dedicarse a su profesión como músicos, hacer empresa, expandir el género, no sólo en América sino en todo el mundo. Esto sería un gran paso, hacer rap autosuficiente.

 

El tema colectivo ‘Conspiración por la paz’, unió voluntades musicales en Medellín y además tuvo buena acogida. ¿Qué comentarios recibió usted como artista dentro de este proyecto?

Esa canción tuvo mucha fuerza. Fue un trabajo en conjunto, es decir más de cuarenta y ocho personas en escena. El ejercicio no fue sencillo, aclaro. Fue complicado, pero gracias a Sarita (Sara Tobón) de Telemedellín, se llevó a cabo.

 

Fue especial escuchar la voz de todos los jóvenes, pidiendo una ciudad de paz y de convivencia. La letra de cada intérprete fue clave, ya que era el deseo de tener un país con tranquilidad, paz y respeto.

 

Ahora hablemos del presente. ¿Cómo se dio el giro del rap al estilo que maneja ahora, más folclórico, más caribeño, que viene desde temas como ‘El arriero’ o ‘Ven conmigo’?

El álbum ‘El Dulce’ se realizó con varios músicos de la ciudad, cada uno con proyectos distintos. El bajista es de un grupo reconocido a nivel nacional; el saxofonista es de una banda de ska, el guitarrista estuvo trabajando con Juanes mucho tiempo, el baterista es el que actualmente está con Mike Bahía.

Es decir, ellos vieron la propuesta mía, que contenía un estilo más caribeño, más folclórico, gustó bastante y grabamos. Fue un trabajo musical de casi cuatro años. ‘El Dulce’ es una grabación prensada, muy bien hecha y en colaboración con otros artistas. Ahora estoy en el proceso de ir soltando música, porque cambié todo el sistema y la idea es ir retroalimentando todos los canales.

No es comparación pero, por ejemplo, Ivy Queen fue una gran rapera de los años noventa que terminó cantando reggaetón. ¿Sucedió así con usted?

Con el reggaetón sucedió que cuando mandé los ‘a capela’ a un estudio en Estados Unidos, en la edición, mezclaron la letra con el ritmo. Una confusión. Y justo en ese momento me enteré que la gente estaba en contra del trap.

He sido partidaria de que cada quien puede fluir dentro de su estilo, sin embargo, conocí este subgénero a través de un amigo (Nando Nández), quien a su vez pudo explicarle a Don Francisco cómo se hacía el reggaetón. Así que al inicio no estaba cerrada al hecho de ensayar con este sonido. La música urbana en general tiene sus propias bases. La mayoría de los exponentes del trap vienen del rap. Para mí, música es música. Nunca he tenido prejuicios.

 

¿Quiénes han colaborado en sus producciones musicales?

¡Dios mío! Son demasiados. Si pudiera hacer una recopilación, serían más de cincuenta entre grupos y artistas. Javier de Alerta, Big Melao, Neguz, Kiño, Tribu Omerta, Ultra Jala, Nando Nández, Crack Family, Radio MC y otros más. Me encanta compartir con las personas. La vida es la gente que uno conoce. Mi primer álbum, llamado ‘Obra del tiempo’, tiene una colaboración de más de diez raperos; algunos colombianos, otros de Estados Unidos.

 

Entonces, ¿usted mezcla el estilo clásico del rap y otros ritmos que pueden ser cumbia, reggae o trap?  Es usted polifónica.

Además soy ‘coach’ [Risas]. Hace cuatro años, o cinco, asesoro en vocalización y técnica. He enseñado a rockeros, salseros, reggaetoneros y otros. Curiosamente, a los que menos he asesorado ha sido a cantantes de rap. Algo interesante, porque parece que la vieja escuela quiere hacerlo a su manera. Y no hay problema.

 

Aunque hay excepciones con artistas de la talla de Mexicano 777 en Puerto Rico y Canserbero en Venezuela, que con el rap fueron hasta las últimas consecuencias…

Claro. Es que el Hip Hop es un lenguaje. El espíritu que tiene esta cultura es…no sé cómo explicarlo. Sólo puedo decir que cuando escuché el primer tema de rap, este género me atrapó. El trap me gusta, pero no tiene la misma estructura. Son dos estilos diferentes.

 

Usted como artista, ¿cómo se proyecta a futuro?

Ahora estoy de solista y compongo canciones individuales. Sigo fortaleciendo las plataformas digitales. Deseo que crezca mi canal de YouTube porque muchos temas fueron subidos a otros sitios en la web. Entonces estoy centrada en mi propio canal.

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