El Ataque del Metano: 25 años después Colombia sigue igual

Abr 12, 2020

Julián Roncancio

Julián Roncancio

Autor

Escribo para preservar la memoria y no perdernos en la desidia del olvido. Ganador del Premio de Periodismo Cultural para las Artes.

Una noche cualquiera de 1995 en Bogotá, una patrulla de policía detiene a un parche de jóvenes cuando pintaban con aerosol la Embajada de Estados Unidos. El mensaje que intentaban dejar en la pared era el mismo que ya adornaba otros muros en distintas partes de la ciudad y que la paranoia propia de esos años convulsos hacía pensar a ciertas personas que se trataba del anuncio de una incursión guerrillera. ‘Muy pronto el Ataque del Metano’, esa era la frase que querían pintar.

Allí estaban Ata, Kaiser y Kany, los hermanos Pimienta que hacen parte de La Etnnia. Un grupo de rap que, como sus contemporáneos, había iniciado su camino en el Hip Hop de la mano del ‘breakdance’ a finales de la década de los ochenta. Años después, el trabajo colectivo daba frutos, no sólo para ellos sino para otras agrupaciones con las que habían compartido tarimas, retos y concursos de esa nueva fiebre artística que colmaba los diferentes barrios de la capital.

Ese mismo año 95 sería testigo de ello. Contacto Rap terminaría su primer disco: ‘Alienación’; Gotas de Rap había lanzado ‘Contra el Muro’ y se preparaba para iniciar una gira por Europa y mostrarle al viejo continente la ‘Ópera Rap’ que habían creado junto a Patricia Ariza; y La Etnnia, le legaría al país su más fuerte y contundente ataque: un álbum que marcaría una generación, sería fuente de inspiración de nuevos artistas y se convertiría en pilar del gran edificio del Hip Hop en Colombia.

De un país envuelto en la violencia política, el narcotráfico, la desigualdad y otros males, se desprendió La Etnnia, como lo hace el gas metano de la basura. Su ataque fue cantar lo que nadie quería ver, lo que se trataba de ocultar, lo que no querían resolver. Una idea que el álbum transmite desde su portada: Ata, Kaiser, Zebra, Kany, Boicot y Fonxz posan en medio de los desechos de Mondoñedo, uno de los basureros de la época en Cundinamarca.

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Primera edición de El Ataque del Metano. © Julián Roncancio

Apenas inicia el álbum, la voz de ultratumba del Metano anuncia que desde lo más oscuro de las calles de la entonces Atenas Suramericana, se venía un ataque frontal a todo lo establecido. Al escucharlo se siente un ambiente de cinema, seguramente porque de fondo suena el poema sinfónico ‘Así habló Zaratustra’ de Richard Strauss, que se hizo famoso cuando Stanley Kubrick lo utilizó para la película ‘2001: Una Odisea en el espacio’.

Unos teclados dan inicio a la primera canción: la historia que narra es común por aquellos días en el centro y sur de la ciudad. La práctica macabra de asesinar a quienes una parte de la sociedad considera indeseables. Grupos mixtos de policías y civiles se encargaban de ello, años después los paramilitares asumieron esa tarea. El coro sintetiza esta realidad de los barrios empobrecidos de Bogotá: “Esta es nuestra ley, la puta madre marginal, a esto se le llama la limpieza social. ¡Pasaporte Sello Morgue!”.

‘La vida en el ghetto’ es el siguiente track. Un tema con un sonido oscuro que invita a mover el cuello, producido por Ata, que le agrega un sample de ‘If it ain’t Ruff’ de N.W.A. y  de ‘I Get Lifted’ del cantante de soul, George McCrae. Le habían hecho un vídeo en el 93 y aprovecharon el lanzamiento del disco para promocionarlo también.

Si ustedes, como yo, crecieron en la década del noventa e inicios del dos mil, seguro recuerdan Mucha Música, el programa que daban en las tardes en City TV. Su logo amarillo, rojo y redondo quedó marcado en el recuerdo digital del audiovisual de la canción.

Videoclip de ‘La Vida En El Ghetto’.

La tercera canción es una de las menos reconocidas del álbum. ‘Los Ojos del Concreto’, el relato crudo de lo que pasa, ve y ofrece la calle, interpretado por Ata, Kaiser –en ese momento su a.k.a. era ‘El Ghordo’- y Zebra, escrito por Kany, como la mayoría de los temas del disco.

Para cerrar la primera parte, Esoh, un grafitero amigo de los Pimienta, protagonista también del episodio de la embajada que relaté al inicio y uno de los pioneros del graffiti en Colombia, pregunta en inglés si han escuchado a Pablo Escobar o al Cartel de Cali. Ahora se van a enterar de lo verdadero: esto es ‘Nieve de Colombia’.

Un corte que denuncia el fracaso de la guerra contra las drogas, reclama por el trato indigno a nuestro país y propone una solución al problema: no centrarse en los cultivos sino en el consumo. Su sonido, que busca dar un aire muy colombiano, tiene unos teclados salseros y un sample de la cumbia ‘Curura’, de la maestra Totó la Momposina.

Kany, Ata, Kaiser y Esoh en Austin, Texas (USA). El último hizo el graffiti que está de fondo. Tomada del archivo de Facebook de La Etnnia.

La segunda mitad del disco la abre una conversación entre Boicot y Zebra, mientras pegan un porro y escuchan de fondo la canción ‘Cantando Saltando’, parte de un demo que hizo el grupo cuando se llamaba Etnia Rasta. Luego de ello vienen las notas de bajo más famosas de la historia del rap colombiano. ¡Sí, señores y señoras, estoy hablando de ‘Noicanicula’! Un himno, no sólo del rap sino también de las y los ‘colinos’ del país.

Sin duda alguna, toneladas de marihuana se han quemado con esta canción de fondo. La letra fue escrita por Kaiser e interpretada por uno de los mejores MCs del grupo. Su inolvidable voz grave tuvo tal impacto, que dejó bien claro que “nadie lo narra mejor que Zebra“.

Parte de la presentación de La Etnnia en Medellín, en 1996.

Sigue ‘Órdenes Involuntarias’, la más rockera del disco: no es un caso aislado, la mayor parte del álbum evidencia el acompañamiento musical de una banda. La fallida vinculación de las 1280 Almas no fue inconveniente, pues en su lugar vinieron las destacadas interpretaciones de Ali Arenas, hijo del reconocido Dr. Rock, quien se encarga de la batería, al igual que de Carlos Montoya, tocando el bajo de este track y de ‘Noicanicula’.

El álbum se acopló bien al público rock de la ciudad, que venía acogiendo nuevos sonidos y creciendo fuertemente. Precisamente, en 1995 fue la primera edición del Festival Rock al Parque. Y La Etnnia, en años posteriores se presentó junto a agrupaciones como Kraken, La Derecha, las Almas, La Severa Matacera y Aterciopelados. Fue en Kaliman, el bar de Héctor Buitrago, integrante de este último grupo, donde se lanzó ‘El Ataque del Metano’ en Bogotá.

Y para colmo de males, el periodista argentino Pablito Wilson incluyó al álbum en su libro ‘Rock Colombiano: 100 discos, 50 años’. Parece que esto no lo sabían los integrantes de la ‘Santa Inquisición del Rock’ (y sus pares en el rap) cuando intentaron evitar, sin éxito, que La Etnnia se presentara en los veinte años de Rock al Parque.

Tomada del archivo de Facebook de La Etnnia.

Nos alejamos un poco. Volviendo al álbum, la séptima canción es ‘Asesino por Naturaleza’, el ejemplo perfecto de lo que en el rap se ha denominado ‘crónica urbana’. Es la historia de un ‘gatillero’ de Las Cruces, que mientras va camino al hospital, recuerda su vida y se arrepiente de sus crímenes. El relato preciso y entretenido hace de éste uno de los mejores temas del disco.

Después de ello viene un interludio en el que saludan a los barrios de Bogotá, Medellín y Cali. Finalmente, viene un hit que si usted se precia de escuchar rap, tiene por obligación que conocer. Un clásico de la música alternativa en Colombia, tanto así que significó el ingreso del rap a las emisoras no convencionales del país. Esto como resultado de las constantes llamadas del público que recibían los programadores radiales, pidiendo que sonara.

Un resultado impensado para una canción que se compuso casi a última hora en los estudios de Sincro Sonido, en el norte de Bogotá. También allí se terminó la producción del álbum que se había iniciado en el 5-27, la casa de la familia Pimienta.

Esta canción, que emula un freestyle de cada uno de los integrantes del grupo y que coincidencialmente dura cinco minutos y 27 segundos, incluye un invitado especial: Alejandro Lopera, Perro Demente, mejor conocido como Rulaz Plazco. Uno de los precursores del rap en Medellín, que se conoció con los hermanos en Home Boy, un bar de rap que tenía Kany en el centro bogotano. Aquí, como en los demás tracks del álbum, la producción fue de Ata, con el agregado de las ideas que aportó Fonxz.

Tomada del archivo de Facebook de La Etnnia.

Casi quince años después, La Etnnia, ya integrada solamente por Ata, Kany y Kaiser –desde el 2000 hasta hoy-, lanzaron una edición remasterizada del disco que incluyó una nueva canción: ‘Cordón de Miseria’. La habían compuesto para una edición del programa televisivo El Mundo según Pirry, que trataba sobre la violencia juvenil y las pandillas en Ciudad Bolívar. El beat es el mismo que tiene ‘Nocturno’, la canción que estrenaron en ‘Por Siempre’ (2007), su sexto álbum.

Tal vez lo más importante de este trabajo discográfico, que en 2016 tuvo su versión en vinilo, no es simplemente la calidad del sonido y su aporte a la construcción del Hip Hop en Colombia, sino sobre todo la atemporalidad de sus canciones, que a pesar de haber sido escritas hace más de 25 años, siguen acompañando momentos y narrando situaciones que continúan ocurriendo hoy en nuestro país. ‘El Ataque del Metano’ sigue siendo un espejo de Colombia.

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