POLÍTICA HIP HOP, ¿CAMBIOS RADICALES O MODERADOS?

Tomada de: www.facebook.com

 

“El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de las medicinas, dependen de decisiones políticas.

El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado, y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales.”  Bertolt Brecht

Sucedió lo que se rumoraba y se sospechaba: Don Popo, rapero, líder y figura del Hip Hop colombiano y cabeza de la Fundación La Familia Ayara, oficializó su candidatura al Senado por el partido Cambio Radical. Ya podemos hablar sobre un hecho dado y no especular sobre algo que se veía venir pero no era confirmado. El guiño que le hizo Popo a Vargas Lleras en su columna de El Espectador, terminó desembocando en esta adhesión partidista. Desde que se supo la noticia, hace casi dos semanas, no ha parado la polémica por redes sociales, los vídeos, las aclaraciones, los artículos periodísticos, las contiendas, los ataques y las defensas, todo ese revuelo por la candidatura.

Pues bueno, yo también tengo mi opinión sobre este acontecimiento. Además, tengo la autoridad para hablar sobre el tema: soy politólogo de la Universidad Nacional de Colombia, la mejor institución de educación superior en el país, llevo conociendo y amando el Hip Hop desde los 14 años y soy co-director de este medio de comunicación, que también se dedica al Hip Hop. Voy a hablar de la candidatura, de Cambio Radical y de la política para el Hip Hop. No vamos a tocar el tema de Ayara, esa es otra discusión.

¿Que el partido no importa, que lo que importa es la intención?

No le echo la culpa a las y los que han afirmado, incluido Don Popo, que hacer parte de un partido como Cambio Radical no lo hace corrupto, ni ‘paraco’. Este país se caracteriza por tener, en general, una muy mala memoria, una pésima formación en historia, además de una pereza intelectual cuando para hablar de política se trata. Lo grave es que estas personas hagan esa afirmación por sagacidad y no por ignorancia, que quieran “meterle los dedos a la boca” a los verdaderos incautos, para que voten por semejante lista de criminales al Congreso, dentro de la que aparece Don Popo, que no es un criminal pero decidió ser parte de esa pandilla.

Hay algo elemental en el ejercicio legislativo que se llama ‘bancada’. De hecho, en Colombia existe una Ley de Bancadas (Ley 974 de 2005): “La Ley de Bancadas obliga a los miembros de una corporación pública electos por el mismo partido o movimiento político a actuar en bloque. Esto supone, entre otras cosas, que deben votar en bloque los proyectos que estudien. También le confiere a los estatutos internos de cada partido o movimiento político la potestad de fijar los castigos para quienes infrinjan la disciplina de bancada.” (Tomado de Congreso Visible)

Sabiendo esto, es claro que Don Popo no puede actuar de manera autónoma sino como un senador de Cambio Radical: ¿puede aún con esto ser un senador hip hopper o rapero? Don Popo utilizó a Cambio Radical para conseguir un aval en su propósito de ser candidato al Senado, pero si queda electo senador, Cambio Radical será quien lo utilice a él durante los siguientes cuatro años para imponer, con su agenda legislativa, su proyecto de país.

Ahora, ¿cuál es el proyecto de país de Cambio Radical? ¿Cuál es el perfil político de este partido? Para infortunio de Don Popo, el mismo medio que le publica frecuentemente una columna, El Espectador, publicó a mediados de este año un artículo sobre ese partido: el título es ‘El historial criminal de Cambio Radical‘, saquen sus conclusiones. En ese texto, se relata que el partido ha avalado la candidatura de 41 congresistas investigados por ‘parapolítica’, de los cuales 19 han sido condenados. Por el lado de la corrupción, nueve gobernadores han sido condenados, entre los cuales aparece ‘Kiko’ Gómez, con una sentencia de 40 años de cárcel por homicidio. U Oneida Pinto, destituida ex-gobernadora de La Guajira. Entre 2012 y 2015, la Procuraduría General ha ejecutado 349 sanciones a miembros de Cambio Radical y sancionado a 41 personas de sus respectivos cargos. Para finalizar con este perfil del partido, es conocido ampliamente que Cambio Radical se ha opuesto en el Congreso a la implementación legistlativa del Acuerdo de La Habana, particularmente a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), porque dicho modelo de justicia implica que se sepa la verdad sobre quién financió y promovió actos violentos y crímenes de lesa humanidad durante el conflicto, lo que salpicaría más las filas de esa organización partidista.

Entonces sí, Cambio Radical es, por tendencia y mayoría, un partido de corruptos y ‘paracos’. ¿Cómo piensa defender Don Popo al que ahora es su partido? ¿Va a argumentar que es una persecución política del santismo o del castrochavismo, como dice el uribismo?

¿Cuál es el Hip Hop y los demás sectores que quiere representar Don Popo en el Senado?

Parte de la estrategia publicitaria de ‘Muévete’, la campaña de Don Popo, ha sido realizar transmisiones en vivo por redes sociales, hablando con gente del común y de a pie, que se dedica a labores arduas y desgastantes, con el fin de “ponerse en los zapatos” de aquellas personas.

Además, es sabido que Don Popo es fundador y cabeza de la Fundación La Familia Ayara, una organización pionera en el Hip Hop colombiano, con una vocación social dirigida especialmente a la niñez, la adolescencia y la juventud de los sectores más vulnerables y deprimidos de la sociedad. Yo no reniego de su hoja de vida ni de la de su fundación, aunque tengan cosas que no me gusten. Como dije, en esta ocasión no voy a hablar de Ayara. Lo que me sorprende es que una persona que ha conocido la miseria, la violencia y la desigualdad, que ha dedicado buena parte de su vida a trabajar por disminuir los índices de las tres, ahora termine pidiendo y consiguiendo el aval de un partido que las promueve. La sorpresa es doble por su condición de hip hopper y de afrodescendiente.

Pero viendo sus últimos pronunciamientos y la gente que ha salido a apoyar su candidatura, es claro que el sector predilecto del Hip Hop que va a representar Don Popo si llega al Senado, es en su mayoría la ‘farándula’, la ‘crema y nata’ de la escena. No malinterpreten. Yo no estoy en contra de esa gente que está a la cabeza del Hip Hop, los más reconocidos y reconocidas, los más populares; de hecho, admiro también sus trayectorias y carreras y me tiene desconcertado que apoyen ciegamente esta candidatura por un partido tan siniestro. Lo que quiero dejar claro es que Don Popo no va a representar allá a la base social del Hip Hop, los procesos de base, los más desfavorecidos, las mayorías. No tanto porque no quiera, sino porque no puede. De entrada, llega con manos atadas al Senado a hacer lo que su partido le ordene. Lo máximo que puede hacer es fortalecer el nombre de Ayara, robustecerla y repartir unos cuantos cargos, públicos o privados, a quienes lo apoyaron en campaña. Así es la política de este país, no nos digamos mentiras. Un sólo senador no puede transformar y elevar la calidad de vida de un gran número de ciudadanos, un senador no es un mesías: apenas está ahí para debatir proyectos legislativos y/o presentarlos, para hacer cierto control político, cada vez más restringido. Y toda esa actividad de un senador está limitada por la bancada, por su partido, por las demás fuerzas políticas que hay en el Senado; un senador, y en general cualquier congresista, no puede entrar a ese recinto a hacer y decir lo que quiera. Por eso es que la mayoría prefiere, sobre todo los del Centro Democrático o Cambio Radical, ir a ‘calentar puesto’, a dormir, o incluso no asistir, para a fin de mes cobrar su mesada.

Por otro lado, es claro que la otra parte del electorado que quiere conquistar Don Popo está en la población afrodescendiente. Aquí el tema es mucho más deplorable. ¿Con qué cara va a ir a hacer campaña a nombre de Cambio Radical en el Chocó, el Valle del Cauca y otros departamentos con una considerable población afro? ¡Si a ese partido no le importan indígenas ni negros! Quedó claro con las dos gobernaciones que tuvo en La Guajira. ¿Cómo va a convencer a las víctimas del conflicto, como los habitantes de Bojayá, a que voten por las listas de Cambio Radical a Senado y Cámara? Ese partido está en contra de la paz, de la verdad, de la reparación y de la no repetición. No le interesa construir una Colombia reconciliada y alejada de la guerra, pues gran parte de sus miembros se han beneficiado de ella.

Tal vez eso tenga sin cuidado a Don Popo, porque ya recibió un pedazo de la torta, es uno de los afrodescendientes que la prensa y la clase política criolla ofrecen como ejemplo de superación. Ya es un ‘negro doméstico’, un ‘negro de casa’, un ‘tío Tom’, como diría el célebre líder afroamericano, Malcolm X:

Así es, somos gente negra, los llamados negros; ciudadanos de segunda, ex-esclavos. Tú no eres más que un esclavo, no te gusta que te lo digan. Pero ¿qué otra cosa eres?, eres un ex-esclavo. No llegaste en el buque Mayflower, llegaste en un barco de esclavos. Encadenado como un caballo o una vaca o una gallina. Y los que llegaron en el Mayflower son los que te trajeron aquí. Te trajeron los llamados peregrinos o padres fundadores de la patria. Ellos fueron los que te trajeron. 

…Para entenderlo tienes que recordar lo que este joven hermano decía sobre el negro doméstico y el negro del campo en los tiempos de la esclavitud.  Había dos clases de esclavos: el negro doméstico y el negro del campo. Los negros domésticos vivían en la casa del amo, vestían bastante bien, comían bien porque comían de su comida. Las sobras que él dejaba. Vivían en el sótano o en el desván, pero vivían cerca del amo y querían al amo más de lo que el amo se quería a sí mismo.  Daban la vida por salvar la casa del amo, y más prestos que el propio amo. Si el amo decía. “Buena casa la nuestra”, el negro doméstico decía: “Sí, buena casa la nuestra”. Cada vez que el amo decía “nosotros”, él decía “nosotros”. Así puedes identificar al negro doméstico. 

(…) En aquellos tiempos lo llamaban “nigger doméstico”. Y así los llamamos ahora, porque todavía tenemos unos cuantos niggers domésticos por ahí. Este negro doméstico moderno quiere a su amo. Quiere vivir cerca de él. Está dispuesto a pagar tres veces el precio verdadero de una casa con tal de vivir cerca de su amo. Para luego alardear. “Yo soy el único negro aquí. Soy el único en mi trabajo. Soy el único en esta escuela”, ¡No eres más que un negro doméstico!” 

(Mensaje a las Bases, Malcolm X, 1963)

No me lo estoy inventando yo. Don Popo no solamente hace campaña para sí mismo, le hace y le tiene que hacer campaña al que ahora es su jefe, su patrón: Germán Vargas Lleras. Aquí está un ejemplo:

Cultura urbana

Con Vargas Lleras mejor, siempre mejor. Gracias a los jóvenes representantes de la cultura y del Hip Hop y a Don Popo Ayara por su respaldo.

Posted by Mejor Vargas Lleras on Tuesday, December 19, 2017

 

Entonces, ¿será a los hip hoppers, jóvenes y afrodescendientes mayormente marginados a los que Don Popo quiere representar en el Senado? ¿A ellos son los que les va a mejorar la calidad de vida y a darles voz en el Estado? ¿O se va a comportar como su jefe, que fue regalando casas a medio terminar y sin escrituras por todo el país, como una estrategia proselitista y clientelista? ¿Va a dar unas cuántas migajas más pequeñas que las que recibió, a quienes voten y trabajen para él?

Son preguntas que me rondan en la cabeza y que seguramente Don Popo irá respondiendo con su accionar, así como nos respondió la pregunta de si sería capaz de lanzarse al Senado por un partido tan detestable como Cambio Radical.

 

¿Y cuál es la propuesta?

Esa debe ser la pregunta que todos los trabajadores y defensores de ‘Múevete’ que lean esta columna, con la cabeza hirviendo, me querrán hacer. Les contesto.

Desde hace tiempo he entendido que no se le puede huir a la política, porque es un manto que cubre prácticamente todas las áreas de la vida en sociedad. La política decide nuestra salud, nuestras posibilidades de recibir educación y trabajo, de tener acceso a la cultura, de vivir segura y dignamente, de que nuestros padres puedan pensionarse, etc. De la política y el poder no se puede escapar, tampoco ignorarlos. Como un día le escuché a un profesor en una clase: “si no tomamos el poder, el poder nos toma”. 

Pero empecemos por donde es. Si el poder es una fuerza que parece omnipresente, entonces seguramente no se encuentra encerrado en los recintos del Congreso de la República. Está en el parque, cuando llega la patrulla o la moto a llevarme a mí o a ti por estar fumando, por estar parchando, por estar tomándose una cerveza, gracias a ese nuevo Código de Policía. Está en el noticiero de la mañana, el mediodía y la noche, donde periodistas muy bien adiestrados te dicen que en Venezuela están peor que acá, que tenemos que salvar este país del ‘castrochavismo’ y que para eso hay que votar por Vargas Lleras o “por el que diga Uribe”. Está en las estaciones de Transmilenio, vigilando que no haya ‘colados’ sino que todo el mundo pague un pasaje caro por el peor invento de transporte que se pudo traer a una ciudad de casi diez millones de habitantes. El poder está en todas partes: por eso es que el poder se disputa y se toma todos los días y en todo lugar. No sólo se toma lanzándose solitariamente al Senado, aspirando a ser un redentor de los oprimidos.

Se ha dicho muchas veces que el Hip Hop no es un movimiento ni una cultura homogéneos, que así como musicalmente es el rap, tiene muchos estilos, posturas, escuelas, puntos de vista. Estamos de acuerdo. Precisamente por eso es que un senador no puede representar a todo el Hip Hop. Pero aún entre tanta diferencia y diversidad, tenemos que ser capaces de construir un fuerte movimiento político que empiece a disputarse una vida digna para las y los hip hoppers. Que antes de querer montarse en el Senado, por medio de un partido al que nada le interesa la cultura, la juventud ni los barrios marginales, sea capaz de salir a las calles a reclamar educación, salud, trabajos dignos, respeto por el arte y la cultura, entre otras cosas.

Confío en que este suceso político, esta candidatura, sea el detonante de ese movimiento inteligente que tanto necesita el Hip Hop colombiano. Mientras lo vamos construyendo, la invitación es a votar bien, a castigar con nuestro voto a partidos manchados por la corrupción, el clientelismo, el crimen, la ‘parapolítica’, la delincuencia, como lo es Cambio Radical.

Aspiremos a cambios modestos y moderados, paso a paso, antes que soñar con cambios ‘radicales’ y con mesías que con una curul en el Senado hablen a nombre de miles que conforman esta cultura, que desde sus inicios ha sido contestataria, rebelde, irreverente con el poder constituido, con el Estado, la voz de los ‘sin voz’, el arte como herramienta de transformación.

Como dijo el gran Thomas Sankara, líder y revolucionario africano, presidente de Burkina Faso: “mejor dar un paso con el pueblo, que dar diez sin él.”

 

 

 

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