MUHAMMAD ALI: KNOCK-OUT EN LA CARA DEL RACISMO

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“Soy América. Soy la parte que ustedes no reconocen, pero acostúmbrense a mí. Negro, seguro de mí mismo, engreído. Es mi nombre, no el de ustedes; mi religión, no la de ustedes; mis logros, propios. Acostúmbrense a mí.”

Cassius Marcellus Clay, Jr. un negro nacido en la ciudad de Louisville, estado de Kentucky, se aficionó por el boxeo luego de querer golpear a un ladrón del que fue víctima. Un policía lo invitó a entrenar al Gimnasio Columbia, ubicado en esa misma ciudad. Quedó encantado de la disciplina y fue escalando rápidamente posiciones en su trayectoria amateur. En 1960, teniendo apenas dieciocho años llegaba a los Juegos Olímpicos de Roma como favorito para el oro, según la revista Sports Illustrated. Llegó sin demasiados obstáculos a la final, donde enfrentó al polaco Zbigniew Pietrzykowski, que había sido bronce en Melbourne 1956. A pesar de que en los primeros tres rounds el polaco se impuso con su zurda, Clay le daría vuelta a la pelea con su movilidad, ganando al final por decisión de los jueces. Este enfrentamiento sería el final de su carrera amateur.

Su actitud arrogante y prepotente enervaba al público rival, y sobre todo a sus contrincantes en la antesala de las peleas. Con el invicto de dieciocho combates como profesional, tuvo su primera pelea internacional contra el inglés sir Henry Cooper. Antes de esta, afirmó: “Soy el más grande por partida doble, no solo los noqueo, sino que elijo en qué asalto hacerlo.” Como era de esperarse, Clay derrotó a Cooper en el quinto round, en una pelea que logró poner a su favor luego de cuatro asaltos desfavorables. A los veintidós años, llegaría la primera pelea por el título mundial: contra Sonny Liston, campeón de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) y del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), el boxeador más grande de aquel entonces, un completo gladiador salido de prisión. De nuevo Clay tenía la opinión en su contra, todos creían que era un jovencito bocón, tenía las apuestas en su contra. El acontecimiento sorprendió a todo el mundo: Cassius Clay había vencido a Liston por knock-out técnico en el sexto round.

Pero el siguiente suceso conmocionó aún más a la audiencia, pues días después de la coronación mundial, Clay anunció públicamente su conversión al islam y su cambio de nombre: se llamaría Muhammad Ali, bautizado así por su maestro y a la vez líder de la Nación del Islam y los Musulmanes Negros, Elijah Muhammad. “Cassius Clay era mi nombre de esclavo. Ya no soy un esclavo. Ahora soy Muhammad Ali, un hombre libre.” La sociedad blanca lo desaprobó y condenó, pero la comunidad negra empezó a inquietarse y a seguirlo más de cerca. Al poco tiempo, Ali inició una gran amistad con Malcolm X, quien le enseñó ciencias sociales, políticas, historia y ayudó a moldear su carácter de figura pública.

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Ali empezó a cuestionar con mayor profundidad a la sociedad cristiana y blanca, instando a la comunidad negra a tomar distancia y liberarse. “Los niños negros deben estudiar su propia cultura. No Inglaterra, ni Francia, ni Roma. Deben estudiar Asia y África. Deben estudiar su propia cultura negra.” La ruptura interna entre Malcolm X y Elijah Muhammad repercutió en Ali, quien se distanció del primero y terminó siguiendo a Elijah. Luego del asesinato de Malcolm, Ali afirmaría: “Darle la espalda a Malcolm X es uno de los errores que más lamento en mi vida.” Para la segunda pelea con Liston, en la que éste era el aspirante y Ali el campeón mundial de veintitrés años, el público abucheaba al musulmán negro; Ali se había convertido en un paria por sus posturas políticas y religiosas. En 1966, su postura contra la guerra de Vietnam generaría mucho más que polémica: “Cuando me pregunten acerca del ejército, diré claramente: No, no iré. ¿Por qué debemos viajar yo y otros negros a 16.000 kilómetros de nuestra casa, para tirar bombas y disparar a gente inocente que nunca nos ha molestado?” Cuando salió del centro de reclutamiento, la gente lo aplaudía, diciendo: Si él no va, nosotros tampoco.

Luego de eso vendría la pelea contra Ernie Terrell: Ali era campeón del CMB y Terrell de la AMB, el enfrentamiento unificaría los dos títulos y sería en New Jersey. Los militares veteranos ejercieron presión para que el evento no se hiciera en EE.UU. sino en Canadá, porque estaban muy enojados con la postura de Ali frente a la guerra de Vietnam. Finalmente, por varias irregularidades la pelea no se hizo. Se realizaría en 1967, con una antesala demasiado encendida: Terrell insistía en seguir llamándolo Cassius Clay, cosa que enfureció a Ali, diciéndole en un encuentro publicitario ‘Tio Tom’. ‘Tio Tom’ era una denominación usada para designar a un hombre negro que era condescendiente con la sociedad blanca para ganar su aceptación. En medio de la pelea, le gritaba: “¿Cuál es mi nombre?” Terminó venciéndolo en el octavo asalto y unificando por fin los dos títulos. En ese mismo año, un tribunal de Houston, Texas, lo declaró culpable de violar las leyes del servicio militar, le retuvo las licencias para boxear y lo despojó de los títulos. Se ausentó del cuadrilátero tres años.

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“Mi intención es boxear y ganar un combate limpio. Pero en la guerra, la intención es matar, matar, matar y seguir matando a personas inocentes.” En 1970, Ali es restituido y empezó a demostrar un nivel igual al que tenía antes de la suspensión, sorprendiendo al público y a la prensa especializada en boxeo. Llegaría la ‘Pelea del siglo’, contra Joe Frazier, en la que terminó derrotado por decisión del jurado, perdiendo su invicto y ratificando el título mundial que Frazier había obtenido durante la suspensión de tres años.

En 1974, George Foreman era el campeón del mundo, habiendo derrotado a Ken Norton y a Joe Frazier, ambos vencedores en peleas contra Ali. Se organizó una pelea entre Foreman y Ali para octubre de ese año en Kinshasa, Zaire (actual República Democrática del Congo), conocida como ‘Rumble in the Jungle’. En la previa, Ali afirmó: “¿Creen que la renuncia de Nixon les sorprendió? Esperen a ver la paliza que le daré a Foreman.” Hubo espectáculos musicales en los días anteriores al enfrentamiento, en un espectáculo titulado Zaire ’74, donde tocó James Brown, B.B. King, The Spinners y La Fania All-Stars. En este preludio donde los contrincantes también hicieron presencia en algunos actos públicos, fue donde el público africano hizo célebre la consigna: “¡Ali, bomaye!” (Ali, mátalo). Fue una pelea emocionante, en la que Foreman atacó sin piedad en los primeros cuatro asaltos, pero Ali resistió y le dio vuelta en el octavo round con un knockout. Ali logró convertirse en el segundo boxeador de la historia en ser campeón mundial de peso pesado por segunda ocasión, luego de que lo lograra Floyd Patterson en 1960.

Finalmente, llegaría la anhelada pelea de Ali: el ‘Thrilla in Manila’, tercer combate contra Joe Frazier. Muchos afirman que fue la pelea más mortífera y sin cuartel de la historia del boxeo. Ali venció en el decimocuarto asalto a Frazier, pues el entrenador de este, al ver que su visión había mermado bastante por ambos ojos y que podía terminar con lesiones permanentes, le ordenó no salir al decimoquinto y último round. Ambos salieron bastante lastimados y diversos conocedores del deporte afirman que no volvieron a recuperar el estado físico ni mental anterior a esa pelea. En 1978, Ali peleó contra Leon Spinks un joven que había sido oro en los Juegos Olímpicos de Montreal. Perdió la primera pelea, pero ganó la revancha, logrando así convertirse en el único peso pesado en la historia en ser campeón mundial por tres ocasiones. El año siguiente anunció su retiro del boxeo, por recomendación de muchos entrenadores y médicos que habían notado una notable disminución de sus reflejos y su velocidad de habla. Tristemente, por una cuantiosa suma de dinero (ocho millones de dólares) Ali firmó el contrato de una pelea contra Larry Holmes, un boxeador que había sido su sparring. Con 38 años y una forma física deplorable, el ex campeón mundial se enfrentaba al actual coronado del CMB. El entrenador de Ali decidió parar el combate al finalizar el décimo round, viendo el patético espectáculo en el que había sido apabullado su pupilo. Muchas personalidades, como Ferdie Pacheco, consideraron esta pelea un crimen y una irresponsabilidad que acabó por deteriorar la salud de Ali de por vida, así como condenar a Holmes por haberse ‘aprovechado de un anciano’.

Años después de finalizar su paradigmática y grandiosa carrera, se le diagnosticó mal de Parkinson. Su salud empezó a decaer notablemente, perdiendo progresivamente la motricidad, parte del habla y la coherencia mental. Encontró su muerte a los 74 años. Sin embargo, se mantuvo fiel a sus principios políticos y religiosos, desligándose de la tradición racista que creía en la integración forzada y discriminatoria de negros y blancos. Profesó el islam hasta su muerte, defendiéndolo como una creencia de paz, que había sido luz para los afroamericanos en medio de la discriminación violenta de una sociedad cristiana. En una ocasión un periodista le preguntó qué sentía al compartir la misma religión con los responsables de los atentados del 11-S, a lo que él respondió: “¿Cómo te sientes tú al compartir creencias religiosas con Hitler?” Luchó contra el racismo desde su privilegiada posición de figura pública de origen negro, proclamándose ‘campeón del pueblo’ y siendo ejemplo para la juventud que lo vio como un símbolo de superación, entrega, valentía y como alguien que rompió los esquemas que Estados Unidos había impuesto para la comunidad negra.

“No tengo que ser lo que ustedes quieren que sea. Soy libre para ser lo que quiera ser y pensar lo que quiera pensar. No creo en la integración forzada.”

¡Rest In Power and Rumble!

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