IDENTIDADES QUE SE HEREDAN Y SE TRANSFORMAN

Después de 523 años de la casualidad que cambiaría el destino de occidente, hoy 12 de octubre del 2015, “Día de la Interculturalidad y de la Plurinacionalidad”, es una fecha para reflexionar sobre la historia y el devenir de los pueblos latinoamericanos, donde todavía existen indígenas, afros y mestizos que se resisten a la esclavitud, en todas sus manifestaciones, y luchan porque sus cosmovisiones no sean exterminadas. 

No es el día de la “raza”. La raza como concepto instrumental a la dominación y la segregación, debe replantearse en todos los niveles de la vida social, para darle paso a una nueva concepción que promueva el respeto por la diversidad cultural y política. Este es un gran reto, el cual empieza por asimilar que las diferencias son la mayor fortaleza y potencialidad de nuestra región, para liderar la búsqueda de alternativas a la crisis mundial por los recursos y la coexistencia pacifica de la especie.

 

La cuestión de la raza, es un problema que tiene que ver con la identidad y con la diferenciación. Son todas esas historias que se juntan y se separan, que se extinguen y se renuevan, que se aceptan y se rechazan, para asumir ante todo una forma cultural y, luego, política en la vida y organización de los seres humanos. La identidad es un problema, en el sentido de ser un proceso difuso, confuso e incluso inconcluso, que genera límites y diferencias entre individuos, grupos, partidos, poblaciones y Estados, que pueden traducirse en conflictos y, en últimas, en violencia.

El Estado tiene un papel fundamental como mediador y regulador de las actividades de sus habitantes, es garante de la paz y la vida de todos los ciudadanos, por lo tanto tiene que establecer mecanismos y criterios que permitan la convivencia y la participación de los múltiples intereses que hay sobre su territorio. La disputa que se mantiene entre tradición y modernidad, entre ciencia y saberes locales, entre atraso y progreso, entre agricultura familiar y proyectos de minería, es un tema que requiere de la atención y respuesta de las instituciones públicas y la sociedad civil. Las consultas a las comunidades son una parte de este necesario proceso de acercamiento y construcción colectiva del proyecto que queremos como nación y humanidad, pero se requieren decisiones vinculantes basadas en las necesidades y aspiraciones de los sectores excluidos, no sólo de los sectores más poderosos económica y políticamente.

Tomado de: diario El País (Colombia).

La identidad está ligada es sus diferentes niveles a las preguntas ¿quiénes somos?, ¿de dónde venimos? ¿dónde estamos? ¿Hacia dónde vamos? Hoy ante el cambio acelerado y constante de un mundo globalizado, en el que parece que las relaciones sociales tienen como factor común, la transformación inevitable en los procesos mundiales, se nos plantea una revisión general de todo lo que hemos recibido y la dirección de nuestro proyecto común y personal, en tanto hijos de esta época. Algo a lo que podríamos llamar herencia, y que tiene esa doble dimensión colectiva e individual. Latinoamérica y Colombia han heredado múltiples formas biológicas, culturales, políticas, económicas, etc., que los convierten en espacios únicos que deben estar abiertos a la interacción con el resto del mundo bajo condiciones de dignidad y equidad.

La pretensión de homogeneidad e inmutabilidad niega la naturaleza y la historia de la humanidad. La diferencia y el cambio son realidades que todos debemos asumir como parte fundamental para lograr la autonomía y el desarrollo sostenible de nuestros territorios. La invitación es compartir y heredar un mundo en el que todas las voces, todos los colores, todos las formas, encuentren un espacio para vivir en paz. 

Por: Sergio Iván González

Julián Roncancio Zambrano

Politólogo. Candidato a Especialista en Políticas Públicas para la Igualdad de América Latina.

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